2025 [ES] – El Priorato del Naranjo – Samantha Shannon

Fragmentos del libro “El Priorato del Naranjo”, de Samantha Shannon.

Oeste

– Vos en otro tiempo fuisteis dama de compañía.
– Sí – dijo Ead, apartando las telas -. Cuatro años, después de que el embajador uq-Ispad me trajera a la corte.
– Y luego os ascendieron. Quizá un día la reina Sabran me haga dama de la Cámara Privada a mí también – dijo Truyde, suspirando -. Así no tendría que dormir en esta jaula.
– Todo puede ser una jaula para una jovencita – dijo Ead, apoyándole una mano en el hombro -. Iré a por vuestro vestido.

– La reina Sabran aún sigue soltera – murmuró, provocando que Loth se tensara -. Si los duques se muestran a favor de un candidato para ella, tu presencia a su lado… bueno, complica las cosas.
– Tu conoces a Sab, y yo nunca…
– Lo que yo sé es menos importante que lo que ve el mundo – dijo Kit -. Permíteme que te haga una pequeña alegoría. El arte. El arte no es un gran acto creativo, sino un conjunto de muchos actos menores. Si lees uno de mis poemas, no ves las semanas del minuicioso trabajo que me ha costado componerlo, lo que he pensado, las palabras que he tachado, las páginas que he quemado de rabia. Lo único que ves, al final, es lo que yo quiero que veas. La política es igual.

Este

– Ha sido tu sueño desde que eras niña. Tienes ambición, Tané. Nunca te disculpes por ello. – Susa hizo una pausa -. ¿Sientes miedo?
– Por supuesto.
– Muy bien. El miedo hará que luches. No dejes que un mierdecilla como Turosa te busque las cosquillas, por importante que sea su madre.

Oeste

– Desde luego. Pero que vaya a ser un buen príncipe consorte está por ver. – Puso un dedo sobre el teclado -. Aunque aún no estoy casada, por supuesto. Un compromiso siempre se puede cancelar.
– Deberíais hacer lo que consideréis mejor. Siempre habrá voces que os digan lo que tenéis que hacer y cómo actuar, pero sois vos quién lleva la corona – dijo Ead -. Dejad que Su Alteza Real demuestre que es digno de ocupar un lugar a vuestro lado. Debe ganarse ese honor, porque es el mayor de los honores.

– Aún no me ha llegado la inspiración. La experiencia me dice que el terror y la creatividad no suelen ir de la mano – respondió él, afilando la pluma -. No, es una carta. Para cierta dama.

Este

Debería avergonzarse por estar disfrutando de la vida mientras el muchacho se pudría en la cárcel, sobre todo cuando estaba convencido de que Niclays estaba ocupándose de llevar a término su misión. Una misión basada en un acertijo sin resolver y en la peligrosa pasión que Truyde había heredado de Jannart. La pasión por la verdad. Un acertijo parecía negarse a abandonar a Niclays.

Sur

– Por supuesto – dijo Ragab – el Rey Melancólico no estaba soñando, sino siguiendo un espejismo. El desierto le había jugado una mala pasada. Murió allí, y la arena engulló sus huesos. Y así es cómo adquirió su nombre el desierto – añadió, dándole una palmadita a su camello al oír que resoplaba -. El amor y el miedo tienen un extraño efecto sobre nuestras almas. Los sueños que propician, esos sueños que nos dejan empapados en sudor y jadeando, sin aliento, como si estuviéramos a punto de morir… los llamamos sueños turbados. Y solo el aroma de una rosa puede ahuyentarlos.