2024 [ES] – Un Animal Salvaje – Joël Dicker

Fragmentos del libro Un Animal Salvaje, del autor Joël Dicker.

Trece Años Antes. Mayo 2009. París

– ¿Por qué una pantera? – preguntó.
– La verdad – contestó Sophie – es que fué un arrebato.
– ¿ No te arrepentirás?
– Puede que sí – admitió Sophie -. Ni tengo ni idea. Espero que no. No me gusta arrepentirme, es traicionarme a mí misma.

Estaban tan felices por haberse encontrado que atribuyeron ese paréntesis de tres años a un desafortunado cúmulo de circunstancias. Pero los cúmulos de circunstancias están revestidos de apariencias. Y no hay que fiarse de las apariencias.

Catorce Días Antes del Atraco

La hermana de Sophie, Alice, y su marido, Mark, tenían previsto llegar a última hora de la mañana.
– ¿Ya estás levantado, Arpad? – A Jacqueline le gustaba dejar constancia de lo evidente.
– Pues sí – asintió él, que nunca sabía cómo contestar.
– ¡Hace un día espléndido! – añadió ella.
– Estamos de suerte. – Arpad las pasaba canutas para alimentar la conversación.

Siete Años Antes. Abril de 2015. Ginebra

– ¡Giovanna! ¡Mi buena Giovanna! – exclamó mientras la abrazaba.
– ¡Por Dios santo, Luchino! ¡Quñe preocupada estaba! ¡Pensaba que no iba a volver nunca!
– Yo solo me marcho para poder volver, mi buena Giovanna.
El ama de llaves lanzó una mirada de reproche a las camionetas cargadas de recuerdos que lo empantanaban todo. Unos hombres estaban descargando un cesto grande de mimbre.

La Víspera del Atraco

Sophie sintió la imperiosa necesidad de regresar a Saint-Tropez y busscar el rastro de Arpad. Como no quería revelarle a Fiera el verdadero motivo por el que volvía precipitadamente a Francia, alegó que las clases de la universidad ya habían empezado. Fiera pensaba que era demasiado pronto, que tenían que seguir escondidos algún tiempo, pero no podía obligarla a quedarse. Era una pantera, no admitía imposiciones.

Arpad siempre había admirado a Julien: tenía talento, era ambicioso, trabajador y generoso coon su tiempo, y estaba disponible cuando lo necesitabas. Con su traje impecable, le devolvía la imagen de cómo le habría gustabo ser.

El Día del Atraco

En teoría, tenía que volver a Saint-Tropez en el Peugeot gris. Cuanto antes, mejor. Pero a Fiera le apetecía prolongar ese instante. Había preparado champán y caviar para celebrar su último atraco juntos. Sin embargo, notaba que no era el mejor momento para sacarlos. Solo quería pasar un buen rato con ella. El último recuerdo de los dos juntos que le iba a quedar. Después de aquello, desaparecería de su vida para siempre, no solo para cumplir su promesa, sino porque él había comprendido que estaba equivocado: la verdadera jaula de Sophie eran los atracos. Le impedían disfrutar de una vida plena en Ginebra. Ahora, donde se sentía realizada era en la Casa de Cristal, con Arpad y sus hijos.